
"En cada caso se presenta una alternativa y con ella el requerimiento de tomar un desición. El hombre sólo puede querer lo uno o lo otro, cuando el mismo se vuelve esencial. Sigue la inclinación o el deber, se mueve en la perversión o en la pureza de sus motivos, vive del odio o del amor. Pero puede esquivar la desición En lugar de decidir, vacilamo y rodamos por la vida, unimos lo uno con lo otro y reconocemos en ello una contradicción necesaria. Ya esta falta de decisión es mala. Unicamente despierta el hombre cuando distingue el bien y el mal. El hombre llega a ser él mismocuando en su acción ha decidido a dónde quiere ir."
Karl Jaspers, La Filosofía (Einfuhrung in die Philosophie)
(Se darán cuenta que al final me salgo algo del tema, pero la idea me esta obsesionando y a lo mejor hasta me vuelvo loco, disculpen)
Ahora veamos detenidamente el tema-problema de la mancha amarilla (que a todo esto puede ser cualquier color, y la idea tampoco es de mi propiedad, incluso llego a creer que tampoco es del autor de donde la saqué)
Imaginemos un fondo blanco, o para hacerlo más fácil pensad en el color que obtienen cuando cierran los ojos (en mi caso es “casi” negro). Ahora a ese fondo plásmenle una mancha del color que gusten. Como vemos, tenemos así dos objetos en nuestra mente visual: un fondo y una mancha, que se ven representados en dos colores; digamos que amarillo, por la mancha, y negro, por el fondo. La particularidad de esta imagen es que la mancha de seguro tiene una forma, pues no podría plasmarse así como así. Necesita obligatoriamente adquirir una forma, un aspecto, que permita proyectar al menos su cualidad esencial que le da su carácter de ser, ser esto y no aquello (no nos compliquemos con la definición de “Ser”, si quieren leer y enredarse un buen rato en una inextricable madeja de discursos retóricos acerca de la idea del Ser, léanse alguna obra del primer Heidegger. Me basta con la definición o definiciones que tengan al respecto, pues si se toma la molestia, usted lector, de leer este miserable artículo es porque ya algo del tema le interesa y ha investigado mejores cosas que esta y tiene una noción del ser de las cosas y los hombres). Lo particular, entonces, es la necesidad de la morfosidad, de la adquisición de una forma para poder proyectar su ser, en este caso una mancha amarilla. La mancha, por así decirlo, no es en sí el color amarillo por si solo, sino que involucra al menos dos elementos más en su concepción: la forma y el fondo. Algo parecido ocurre cuando trasladamos el caso a otras circunstancias. Imaginad una naranja (cerrada), pero tan sólo la naranja. Supongamos que le pido que a esa naranja le quite el color naranja que posee. Francamente es imposible de imaginar o concebir una naranja sin su color, y de hecho no puede concebirse nada (al nivel de imágenes) sin utilizar los colores, y sin embargo nadie le atribuye como característica esencial a las cosas los colores. Obviamente el argumento para tal omisión es que pueden existir muchas mesas y todas de distinto color y no obstante todas son tan mesas como las otras, el cual es muy válido. Lo que convierte en un hecho curioso si yo le pidiera que a esa imagen de naranja le despojara de su color vital y le implantara uno amarillo. Es muy probable que ahora parezca un limón, algo redondo, pero pasa muy bien por limón. Sin embargo la gran particularidad que tenía la naranja en nuestra cabeza como lo fue su color anaranjado era eso, sólo una para el común de la gente (su color), lo que cambia con el limón, pues si yo le propongo que ponga en su mente la imagen de un limón, casi instintivamente también tendrá cierta acidez en su boca, ese inconfundible sabor que tiene el fruto de la naturaleza. Es interesante que a la mayoría de la gente no le suceda lo mismo con la naranja, más interesante aun es que si yo les pidiera que imaginasen comer naranja con azúcar tendrán un leve cambio (si es que lo tienen) en su aparato bucal, y menos, o inexistente, será si les solicito que piensen aquella mordedura a una naranja con sal. Otra cosa muy distinta es si imaginan comer un limón con sal, pues allí seguramente la acidez en la boca es ineludible.
Pero bien ¿a qué quiero llegar con todo esto? Tengo la costumbre de siempre llevar las ideas de una tendencia o estilo filosófico de “talla” positivista, metafísica, y científica a un plano humano (imagínense, casi reestructuro el Tractatus Lógico Philosophicus de Wittgenstein para que sirviera como una guía para la vida cotidiana y modelo de ética ¬_¬ ). Supongamos que aquella mancha sea el ser de nosotros, el ser que nos representa. Primero hay que decir que tal “mancha” se está viendo así misma pues al momento que tenemos conciencia de nosotros mismos es cuando sabemos que existimos, pero ¿existimos donde? Ahora en cuando aparece el “fondo”. Por otro lado se dejó entrever que era necesario un color para poder realizarse como figura, mancha o cosa dentro de ese fondo (reduciendo el universo a dos constantes solamente: figura y fondo) que es nuestro mundo. Si hacemos una analogía con los ejemplos de antes, la naranja y el limón podremos suponer que la concepción en nuestras mentes de la figura de un ser humano despertara más sensaciones que la simple acidez o dulzura en la lengua, estas son las características propias de cada Ser que va proyectando al mundo. Lo que me llama la atención es que como en el ejercicio anterior las características son percibidas por el otro y es este quien nos va definiendo, es este “otro” ser que con su perspectiva va dando cualidades a nuestra existencia. Esto lo ando diciendo muy vagamente y sin argumentos, y van a disculparme pero la idea la tengo en mi cabeza pero no la tengo “organizada” por decirlo de alguna forma. Sin embargo no quiero decir con esto que es el Otro quien nos define como seres, sino que es junto al Otro que nosotros nos vamos descubriendo pues desde que uno nace uno esta en contacto con los otros y es a través y junto a ellos que “la figura” está captando el “fondo”. Podría decirse que tal vez la figura en si es el YO y el color es el OTRO. Al referirme al YO no hago la distinción que se hace por lo general en filosofía entre el Yo, el Ser, el Ente, y el Mi. Yo ando reuniendo todas estas características y lo pongo tipo sinónimo de Ser. De manera que uno está construyendo su concepción de vida junto a los demás o “ese” demás. Ese es el problema que me obsesiona, la idea del Ser y el Otro.

4 comments:
hola amigo! Aqui G2 de:
www.meretractodelodicho.blogspot.com
Me mandaste un saludo cuando leiste la columna de mi amiga Andrea.
Espero que podas leer la revista mia. Puedes descargarla en la seccion "Ediciones Pasadas
ahm ...simpaticos artículos, pero no se, como que esto esta fuera de mi concepto de espíritu blog y ciudadano como medio.
donde están las tripas???
saludos
carlos
ah y crimen y castigo es un fileton , pero hay otros mejores. consigue nietoska nesvakova, si mal no recuerdo el titulo.
y otra cosa.
para escribir tanto debieras salir mas a la calle. en el PLENO sentido de la palabra.
regards
me gustaría volver a publicar; pero mi musa esta perdida...
literal!!!
no tengo la menor idea de donde pueda estar en este momento
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