
Entre algunas reflexiones que me he formulado durante estos días hubo una que me mantuvo harto tiempo meditando y quisiera comentarla aquí un poco en mi espacio personal-público.
Muchos de nosotros disfrutamos la lectura, de grandes libros que pueden ser novelas, crónicas, poesía, cuentos, ensayos, artículos varios, etc. Leemos y leemos con ganas y con interés (cosa que se está perdiendo entre nuestras generaciones más nuevas, así que motiven a los pequeños). Y la lectura si bien por muchos, y con razón, puede ser considerada como un lujo, antes llamada solamente para la burguesía, trae en sí muchos y grandes beneficios, la mayoría intelectuales y psicológicos y algunos, menos eso si, hasta físicos. Pero el tema de fondo que quiero tratar, pues veo que me estoy desviando, es que a pesar de todas las ventajas y desventajas que tiene la lectura, en la época actual ya no se puede dar un modo o sistema personal de autoinformarse que le permita uno ser un mediano o completo informado sobre la mayoría de los temas de actualidad, ya sea de cotidianeidad como de carácter científico (especialmente con estas).
Yo por ejemplo, me confiezo muy influenciado por Russell y por Sartre, este primero me llevo a conocer a Wittgenstein, y Sartre me llevó a conocer a Camus. Así, teniendo estas cuatro grandes mentes como guías de lectura, uno tiene para rato. Fue a través de Russell que me interés se fgue por el lado mate´mático y de la lógica por un tiempo, luego se fue a los temas sociales, filosóficos y políticos con Sartre. Con Camus y Wittgentein pasó lo mismo respectivamente.
Cuando estuve bien informado al respecto de cada uno y con una bibliografía considerable de ellos ya leída, me interesé en buscar personajes que tuvieran su misma genial capacidad intelectual pero que fueran más contemporaneos, pues me di cuenta que los temas tocados por estos escritores si bien son temas que son universales y en el peor de los casos, repetibles a lo largo de nuestra historia, no eran de actualidad y que pudieran servir de una nueva y correspondiente visión. Pues pensándolo bien uno sabe que alguien que no está al tanto de lo que influye la televisión, la economía, la informática y el internet, medios que ahora son debastadoramente importantes, esa persona no puede opinar al 100% y me atrevería decir que su porcentaje de opinión se reduce a menos del 50% de efectividad y de carácter completo.
Pasó el tiempo y descubrí a Foucault y Derrida, y lo chistoso es que si bien disfrute de la parcelada lectura que he hecho sobre ellos, no me agradaron más que los cabecillas mencionados anteriormente. Y tratando de buscar un poco más en todos los lugares y medios posibles, caí en la cuenta que no hay más super- mentes que puedan abarcar una serie de temas totalizadores de la sociedad. En otras palabras, ya no hay personas que puedan opinar sobre casi cualquier cosa seria, y totalmente opuestas, como lo es filosofía fenomenológica y economía neoliberal.
La respuesta es simple. O los contenidos de los paradigmas actuales son inmensamente grandes, de tal manera que nadie puede contenerlos en su cabeza y reproducirlos de forma coherente. O no hay personas con la osadia y genialidad para atreverse a saber de todo por todo.
Me da un sentimiento de importencia que ya no existan los Bertran Russell. Hombres que opinaban sobre educación, lógica, matemática, filosofía, música, religión, física, etc y que lo hagan con la misma soltura y dominio como si hablaran de su vida personal. Ya no hay Albert Camus que sean invitados a todos los paises que se consideran civilizados, peleados por todas las universidades, que es un orgullo cuando en uno de sus libros te cita, aunque sea levemente. Ahora si alguien lo hace poco más y lo demandan. El respeto, la calidad, el prestigio y elegancia de aquellos hombres ya no está en la actualidad.
Los tiempos cambian, claro está. Las circunstancias son otras, el mundo ha cambiado, y con ello el tipo de mentes que brillan en la actualida. Ahora todo se especializa, todo debe ser sistematizado y dividido en fracciones imposibles de unir pues al intentarlas son incopatibles (hasta en las ciencias subramas de un familia llegan a ser imposible de conciliar) El mejor ejemplo, o uno de los mejores, es la medicina, ahora todos los medicos y cirujanos son especialistas, claro, es necesario, pero ahora el extremo es tal que hasta ellos mismos hacen un mea culpa, ya me lo decia un amigo de esta área. "Nos hemos vuelto mecanicos, y sobre todo poco abiertos al conocimiento multidiciplinario, eso nos jugara en contra, y lo peor, que a la gente también.
En fin. Es sólo una opinión.
